Yo también fui Jack el Destripador, de Fernando García Calderón

Porta de "Yo también fui Jack el Destripador", Fernando García Calderón

Sinopsis

John Riordan, octogenario forense de Scotland Yard, se enfrenta a un sujeto que posee, así lo asegura, delicados secretos del club al que perteneció en 1888. Por él pasaron desde Bram Stoker o H.G. Wells hasta Bernard Shaw. Desde Alfred Waterhouse hasta John Goodall, máximo goleador de la estrenada liga de fútbol. Aquella elite de la confidencialidad viviría, con interés inusitado, las andanzas del asesino más arrogante que se recuerda.

John Riordan, en su condición de ayudante del inspector Abberline, se ve obligado a perseguir sombras que escapan de una época victoriana en decadencia, cuando llega a Londres como un prometedor discípulo del deductivo Joseph Bell y se enfrenta a una investigación de altos vuelos. Habrá de esperar a la finalización de la II Guerra Mundial para descubrir el mayor enigma de la historia del crimen.

Yo también fui Jack el Destripador es la viva expresión de un tiempo fronterizo entre los estertores de un siglo XIX velado por la hipocresía moral y la eclosión de un mil novecientos que pondrá a prueba la capacidad de regeneración del hombre y su instinto de supervivencia.

Opinión Personal

No me extraña que quienes hayan leído la novela de Fernando García CalderónYo también fui Jack el Destripador, quedaran encantados tras finalizar su lectura, y no es para menos, porque toda ella es placentera y, sin duda alguna, el autor nos ofrece, como digo en estos casos, un magnífico ejercicio literario, con una narrativa exquisita, una gran variedad de recursos literarios y una historia envolvente que atrapa al lector de principio a fin. Las expectativas que tenía puestas en esta novela se han visto cumplidas con creces.

Los amantes de las novelas que encuadramos dentro de la metaliteratura, libros que hablan sobre libros, estamos, sin duda alguna, de enhorabuena. Eso sí, no espere el lector una novela con un ritmo trepidante, ni mucho menos, pese a que en ella nos encontramos con ingredientes propios de un thriller, de novela policíaca e incluso tintes claros de novela negra. El ritmo es diría que pausado, para así disfrutar de la misma y no perder detalle de lo que el autor nos cuenta a lo largo de los 55 capítulos titulados, más un prólogo final, en los que ésta se estructura, agrupados en seis partes, encontrándonos al principio de cada una de ellas con citas, casi todas ellas de escritores británicos. Incluso diría que nos invita a seguir leyendo porque en cada capítulo nos adelanta, de alguna manera, lo que nos vamos a encontrar en el siguiente; técnica con la que, creo, logra conseguir este propósito. Y hablo de ritmo pausado porque en la novela predomina claramente la narración sobre el diálogo.

John Riordan es un octogenario forense de origen irlandés, que nos recuerda, en primera persona, la época en la que formó parte del equipo de la policía de Scotland Yard que intentó atrapar a un asesino en serie en el año 1888, en el que varias mujeres fueron asesinadas, todas ellas prostitutas en las calles del East End londinense, cinco de las cuales se mencionan en esta novela. Una época que nos recordará tras recibir una extraña visita de alguien que se hace llamar Bloom, quien le asegura tener en su poder documentos que pueden comprometer a personajes que formaron parte del conocido club elitista Diógenes. La recepción de una carta sin remitente que contiene un escrito en el que Lewis Carroll se declara ser el autor de los horrendos asesinatos cometidos en aquella época, pues en ella figura la firma de Jack el Destripador, es el punto de partida de una carrera, prácticamente contra el reloj, que emprende el antiguo miembro de Scotland Yard para resolver definitivamente este caso y salvar así el buen nombre del club del que él también formó parte. Aunque no sin encontrarse con obstáculos que van a dificultar el resolverlo definitivamente, lo que nos mantendrá intrigados hasta el final, encontrándonos con un desenlace en el que nos aguarda alguna sorpresa, aunque creo que el autor va cerrando bien los diferentes frentes que había abiertos a lo largo del desarrollo de la trama.

Fotografía de Dorset Street en 1902, denominada "La peor calle de Londres"

Fotografía de Dorset Street en 1902, denominada “La peor calle de Londres”

John Riordan irá desgranando la historia a lo largo de dos líneas temporales, tomando como punto de partida en una de ellas el año 1888 y en la otra nos situamos poco después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Fernando García Calderón lleva de la mano al lector de un período a otro, de tal forma que lo prepara para que sepa en cuál de las dos se encuentra mientras el protagonista va narrando su relato.

Quienes hayan leído novelas cuya trama se desarrolla en la época victoriana, seguro que se les hará familiar la ambientación que tan magníficamente recrea el autor, en donde está patente la decadencia de la sociedad de ese período tan bien reflejado en la literatura y en el cine. Me sentí un personaje más de la misma pues podía imaginar que, realmente, paseaba por los lugares por donde se mueven éstos, ya que las escenas están descritas de tal forma que se nos hacen muy visualesDesde las instalaciones del club Diógenes, a las calles de las humildes barriadas del East End londinense, en donde se hacinan y malviven sus habitantes, y a donde, paradójicamente, acuden miembros destacados de la alta sociedad londinense, en donde desde el anonimato pueden dar rienda suelta a sus instintos más primitivos. O incluso moverme por el subsuelo de la ciudad, en donde tendrán lugar escenas propias de una novela negra.




Y así es cómo iremos conociendo a los distintos personajes que por ella desfilan, muchos de ellos históricos y otros creados por la imaginación del autor, todos ellos bien perfilados y creíbles. Por sus páginas nos encontraremos con nombres que, sin duda alguna, serán muy conocidos sobre todo por los lectores que disfrutan de las obras de los autores clásicos, en este caso mayormente británicos, como sir Arthur Conan Doyle, Bernard Shaw, H.G. Wells o Lewis Carroll, unos tomando parte activa en el desarrollo de la trama y otros como personajes pasivos; o nombres que, en su época, destacaron en otros campos, como el médico y profesor escocés Joseph Bell, el ajedrecista Joseph Henry Blackburne o el pintor Walter Sickert, éste de origen alemán, a quien dadas las características de sus pinturas, se le relacionó también con la figura de Jack el Destripador. De todos ellos es John Riordan a quien mejor conoceremos, al ser quien narra la historia en primera persona,aunque también destacaría en la segunda línea temporal al misterioso Bloom o la señora Beak, ama de llaves del forense.

Sin duda, con lo que más disfruté fue con las connotaciones literarias de la novela; desde el propio John Riordan, que creo es un claro exponente de la sociedad victoriana, en el que, en mi modesta opinión, se notan claras influencias de la figura de Sherlock Holmes. El forense tendrá además en Bloom a su particular Moriarty, como él le llamará en más de una ocasión. Connotaciones literarias que se extienden a la presencia del club Diógenes, que será un personaje más de la novela, los Irregulares de Baker Street, unos y otros creados por la pluma de Conan Doyle. Sin olvidarme, por supuesto, de las constantes alusiones a Lewis Carroll y sus novelas Alicia en el país de las maravillas y Alicia a través del espejo. Y me atrevería a decir también que hay ciertas referencias a Alejandro Dumas y su novela Los tres mosqueteros. Pero lo que en este párrafo comento ya será el lector quien diga si está conforme con estas apreciaciones mías o no.

Clair Buyot. El último crimen de Jack el Destripador, de "Le Petit Parisien" (1891)

Clair Buyot. El último crimen de Jack el Destripador, de “Le Petit Parisien” (1891)

Biografía

Comenzó la andadura literaria probando fortuna en los mil y un certámenes de relatos de la geografía española. Ha sido reconocido, entre otros, en los premios Jauja (Valladolid, 1989), Gabriel Miró (Alicante, 1992), Juan Ortiz del Barco (San Fernando, 1994), Jara Carrillo (Alcantarilla, 1995), Max Aub (Segorbe, 1995), Villa de Iniesta (Iniesta, 1996), Cuentos de Invierno (Ponferrada, 1997), Alfonso Sancho Sáez (Jaén, 1997), Villa de Quintanar (Quintanar del Rey, 1998), Miguel Cabrera (Morón de la Frontera, 1999) y Marco Fabio Quintiliano (Calahorra, 2000).

Los resultados superaron las expectativas y, en 1997, dio el salto a la novela con dos galardones consecutivos: El vuelo de los halcones en la noche (Félix Urabayen) y El hombre más perseguido (Ateneo-Ciudad de Valladolid).

El siglo XXI marca su abandono de los concursos y la prolongación de una carrera, lenta pero comprometida, que lo lleva a publicar cuatro novelas más y dos volúmenes de relatos. Será a partir de 2005 cuando García Calderón deforme los géneros en una novela de corte histórico y una obra de intriga que califica de “novela gris marengo”, obteniendo un nivel de ventas que no había conocido hasta ese instante.

Es entonces (2008) cuando interrumpe su vida literaria para reconstruir su vida personal, zarandeada por el infortunio de su familia y el síndrome de fatiga crónica que lo aqueja. Tras un largo periodo de trabajo silencioso, investigando las andanzas africanas del erudito sevillano Juan Ángel Santacruz de Colle -nacido con el siglo XX y fallecido en Tanzania en la década de los setenta-, regresa en 2015 con Yo también fui Jack el Destripador (Ediciones del Viento). A este seguirán el libro de cuentos Diario de ausencias y acomodos (Ediciones Alfar) y la novela Nadie muere en Zanzíbar.

Nota: Sinopsis tomada de la web de la editorial. Biografía, tomada de Wikipedia.

Datos del libro

Título: Yo también fui Jack el Destripador
Autor: Fernando García Caladerón
Editorial: Ediciones del viento
Año de edición: 2015
Páginas: 384
ISBN: 9788415374763
Precio en papel: 19,00 €
Precio en eBook: –

 

Francisco Jesús Portela León.

 

Artículo inicialmente publicado en UN LECTOR INDISCRETO.

 


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