The Divine Comedy – Foreverland

Portada del álbum Foreverland - The Divine Comedy

Aquellos que sigan este blog de forma continuada sabrán que nos gusta The Divine Comedy. Somos muy fans de Neil Hannon y los suyos y lo venimos demostrando en posts anteriores, así que no sorprende a nadie que nos haga especial ilusión hacer la crítica de este disco.

Foreverland, el undécimo disco de la banda norirlandesa, vio la luz el pasado 2 de septiembre y marca uno de los regresos más esperados (por lo menos por nuestra parte). El anterior trabajo de The Divine Comedy, Bang Goes The Knighthood, data de 2010 (6 AÑAZOS DESPUÉS) y podemos decir que la espera ha merecido la pena.

Y es que Neil Hannon no nos decepciona a pesar de mantenerse fiel a su estilo y ofrecernos un disco que entra totalmente en el sonido que asociamos con su banda, a pesar de esto podemos decir que consigue mantenerse fresco y original. Esto puede ser debido a que The Divine Comedy poseen un sonido único e inimitable a mitad camino del pop más comercial y de la música orquestal.

De esta forma, en Foreverland podemos encontrar los habituales arreglos “barrocos” típicos de los discos de este grupo, a nivel vocal podemos seguir disfrutando del magnífico tono barítono de Hannon, grandilocuentes melodías y letras con las que Neil Hannon consigue hablar del amor llegando casi al punto de resultar pasteloso, como reírse de sí mismo y de su altura comparándose con Napoleón en el corte que inaugura el disco. Este disco habla de la vida y el amor, se trata de uno de los discos más optimistas del grupo y el propio Hannon lo ha calificado como “una canción de amor muy larga”.

Si entramos a hablar de las canciones que componen el disco, en primer lugar encontramos Napoleon Complex una canción que ya aparecía en la versión deluxe de su anterior trabajo, sin embargo se trata de una nueva interpretación de la misma en la que cambia casi totalmente (exceptuando la letra). Destacamos una alegre y pegadiza melodía pop acompañada de gran cantidad de instrumentación. Vamos, lo que viene a ser una canción de The Divine Comedy de libro.

Después, empieza a sonar la canción que le da nombre al disco, Foreverland, en ella se habla de encontrar la tierra prometida que es el amor. A nivel melódico es más lenta y melancólica, con instrumentación quizás más sencilla que en el resto de cortes y un coro presente en gran parte de la canción haciendo de la segunda voz.

Al terminar esta encontramos el primer adelanto que conocimos del disco, Catherine The Great. Se trata de otro gran tema pop (y es que el disco está plagado de ellos) en la que sobre todo destacan los grandes arreglos sobre todo en los tramos instrumentales. En esta canción utiliza la figura de Catalina La Grande como metáfora para hablar de su actual pareja, tocaya de la misma.

Neil Hannon, líder de The Divine Comedy

Neil Hannon, líder de The Divine Comedy, vestido de Napoleón para el videoclip de How Can You Leave Me On My Own?

Funny Peculiar se trata del siguiente corte que suena, se trata de una canción que parece mucho más sencilla a nivel melódico y por contar con un acompañamiento más precario pero no por ello menos destacable, alegre o pegadiza. Nos recuerda mucho al estilo de las canciones que podíamos escuchar en su anterior trabajo Bang Goes The Knighthood. También destaca por contar con la colaboración de Cathy Davey, su actual pareja. Uno de los temas más destacables del disco.

Tras esta canción, nos sorprende un compás más propio de vals que de canción estándar de pop. Empieza The Pact, que no, no se trata de una canción sobre la política española (aunque nos gustaría mucho que nuestra escena política pasara por el filtro sin piedad del señor Hannon), se trata de otra canción de amor en la que habla del acuerdo que llega una pareja de ser ellos contra el mundo. De este tema nos gustaría, sobre todo destacar la melodía que existe por detrás de la voz y los violines (que siempre se agradecen).

To The Rescue es quizás de nuestras canciones favoritas del disco, ya que en un primer lugar podemos decir que tiene ciertas reminiscencias a Regeneration pero en el momento en el que llega al estribillo, la canción, de nuevo gracias a los violines, se eleva a otra dimensión. El contraste entre ambas partes de la canción realmente nos fascina y el fantástico encore instrumental que tiene es algo que debería enseñarse en los colegios.

Después de este, podemos decir, subidón tras To The Rescue, llega el segundo adelanto del disco y otra de las canciones que más destacamos del mismo. En How Can You Leave Me On My Own? encontramos a un Hannon que nos describe lo que pasa por su cabeza cuando su pareja lo deja solo en casa. La canción destaca por tener una melodía alegre y pegadiza, quizás sea la canción más movida del disco y viene acompañada de un divertidísimo vídeo en el que vemos al cantante vestido de Napoleón protagonizando su particular Solo en Casa.




Al terminar, empieza a sonar I Joined The Foreign Legion (To Forget) otro de los grandes cortes más melódicos. Más lenta, pero no por ello peor, magníficamente arreglada con una gran instrumentación, muy del estilo de la banda.

Después de esta, llegamos a la pastelada (perdón por la expresión, pero es que lo es) de My Happy Place en el que habla de lo feliz que está de haber encontrado el amor y como se refugia en este cuando cualquier cosa mala ocurre. A nivel instrumental y melódico también nos recuerda ligeramente a Regeneration hasta el estribillo que con el banjo nos evoca ligeramente a Mother Dear, tema incluido en Victory For The Comic Muse. Se trata del sonido de The Divine Comedy en estado puro.

El ritmo del siguiente corte es lo que más sorprende al comienzo del mismo. A Desperate Man comienza con un sintetizador que recuerda a canciones de techno pop, sensación que se desvanece al aparecer la flauta o la percusión. Este tema presenta un ritmo que nos recuerda mucho a música tribal africana y con una parte vocal bastante agresiva. Una de las canciones que más llama la atención por salirse del estilo habitual de la banda.

Posteriormente, tenemos Other People una breve canción, que se trata de la voz de Hannon acompañada por violines en la que habla de la gente que ha influenciado y de aquello que podría ser. Pero no os creáis, cuando parece que la cosa se pone demasiado filosófica, Hannon corta la canción de raíz con un blablabla (es así el hombre, habrá que quererlo igual).

Y ya por último, para cerrar el disco tenemos The One Who Loves You en el que reflexiona sobre encontrar a la persona indicada que te va a querer, la dificultad de esta gesta y de como llevarla a cabo merece totalmente la pena. A nivel melódico, se trata de otro exponente claro del estilo The Divine Comedy

Cerramos el post recordando las diferentes visitas que harán Neil Hannon y los suyos a nuestro país a lo largo de este año y del siguiente y os invitamos a que, si no conocéis esta banda perdáis algo de tiempo escuchándolos, porque realmente ofrecen algo distinto y personal a este mundillo. Esperamos que os gusten tanto o más que a nosotros.

Claudia. 

 

Artículo inicialmente publicado en LA CULTURA MATÓ AL GATO.


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