El amante doble, de François Ozon: doble o nada

Cierto es que François Ozon no está considerado como un director de thrillers aunque sí que hemos visto en su carrera cintas que sin estar enmarcadas claramente en este género gozaban…

Jérémie Renier y Marine Vacth en «El amante doble» (François Ozon, 2017)

Jérémie Renier y Marine Vacth interpretan a Paul Meyer y Chloé Fortin en «El amante doble» (François Ozon, 2017)

El amante doble (L’amant doublé, 2017) **** FRANCIA. 107 min.

Cierto es que François Ozon no está considerado como un director de thrillers aunque sí que hemos visto en su carrera cintas que sin estar enmarcadas claramente en este género gozaban de
elementos de crimen y suspense. Tampoco nos es ajeno el gusto del realizador francés por Brian de Palma –y por ende también por Alfred Hitchcock-, de hecho en Una nueva amiga (2014) a veces nos parecía estar viendo Vestida para matar (1980), del director americano.

El amante doble es claramente un filme de género por temática y estética. El glamour y la elegancia del thriller erótico se unen a las intrigas provocadas por la propia mente, donde se introduce de manera dual el tema del doppelganger que tanto le gusta a David Lynch.

Si ya es retorcida la novela negra en que se basa (Vidas gemelas de Joyce Carol Oates), Ozon añade un tercer acto, como ha explicado en sus intervenciones de la presentación de la película en Madrid, al igual que hiciera en su anterior cinta Frantz, demostrando que no solo es un buen adaptador sino también un prolífico creador de sus argumentos.

Y es precisamente en la parte final donde la película se pone más oscura, llegando casi al puro terror, género donde resultan más creíbles sus tramas que si nos ceñimos a ver la película como un drama psicológico realista, aunque no hay que descartar nada en esta intriga.

En cualquier caso es una muy destacable cinta hitchcockiana aunque a pesar de ello carece de mcguffin, ya que el espectador está completamente perdido hasta ese gran final que nos lo deja todo claro, encajando las piezas de este estilizado puzle.

ESCENA CINEFILIA

El beso entre los gemelos (protagonizados por Jérémie Renier) o la doble presencia de Jacqueline Bisset junto a la trastornada protagonista Marine Vacth, paseando entre espectaculares obras de arte crean momentos dignos de pasar a la historia del cine francés.

Jérémie Renier y Natacha Régnier en «Los amantes criminales» (François Ozon, 1998)

Jérémie Renier y Natacha Régnier en «Los amantes criminales» (1998)

FRANÇOIS OZON

Tras diez años haciendo cortometrajes, en 1998 se lanzó al largo con una comedia negra, Sitcom y un thriller, Amantes criminales, protagonizado precisamente por Jérémie Renier. Saltó al gran público en 2002 con el cluedo a ritmo de musical, 8 mujeres, reuniendo a grandes damas del cine francés como Catherine Deneuve, Isabelle Huppert, Fanny Ardant, Emmanuelle Béart y Danielle Darrieux.

Casi a película por año, este autor galo que ha sido comparado con Pedro Almodóvar, ha llegado a adaptar al dramaturgo español Juan Mayorga (En la casa, 2012) consiguiendo la Concha de oro en San Sebastián y además ha trabajado con nuestro Sergi López en Ricky (2009) y Potiche, mujeres al poder (2010).

En cuanto a las actrices, ha declarado que es gustoso del acento francés con toque anglosajón. De hecho ha trabajado en más de una ocasión con Charlotte Rampling, en La piscina (2003), Angel (2007) y Joven y bonita (2013). Y también con Kristin Scott Thomas (En la casa) y Jacqueline Bisset, así como con el actor irlandés Michael Fassbender (Angel).

Miguel Albertos.

 

Artículo inicialmente publicado en CINEFILIA.


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