Cruzando el bosque, de Emily Carroll

Portada de Cruzando el bosque (2014), Emily Carroll

En “Cruzando el Bosque”, Emily Carroll, nos encontraremos con cinco cuentos terroríficos junto con un preámbulo y un resumen.

Todas estas historias con el bosque de por medio en el cual se puede encontrar el más puro terror y un mundo siniestro donde lo habitual es que los monstruos campen a sus anchas y las personas se lo piensen dos veces antes de salir de casa, antes de irse a dormir y antes de respirar.

El bosque no es sólo un espacio geográfico; es también un lugar de nuestra imaginación, el rincón de nuestro subconsciente al que no sabemos llegar. Es lo desconocido, lo que no podemos controlar ni aprehender con la razón.

Es el Mal.

Ilustracion de Cruzando el bosque (2014), Emily Carroll

Ilustracion de Cruzando el bosque (2014), Emily Carroll

A través de los cuentos de hadas podemos encerrar en narraciones ese Mal abstracto que no podemos más que intuir, y tras darle forma lo vencemos simbólicamente.

En esas historias el miedo jugaba un papel esencial porque refuerza la enseñanza, el aprendizaje; el miedo a lo desconocido es un mecanismo de supervivencia.

En el mundo actual, en el que lo desconocido ocupa aparentemente una parcela más reducida, y en el que lo políticamente correcto ha limado las aristas oscuras de los cuentos clásicos hasta dejar poco menos que una puñado de canciones ñoñas y princesas de cuento, cada vez es más difícil encontrar historias con ese sabor tradicional y verdadero que, al mismo tiempo, nos recuerden algo tan básico como que en la oscuridad acechan los monstruos.

Más que recomendable. Imprescindible.

Alberto Herreras.

 

Artículo inicialmente publicado en EL FARO QUE NO CESA.


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