Berserker, de Pablo Hernando

Berserker (2015) bebe de la realidad y su propia atmósfera de tal manera que de algún modo huye de la perfección. Bien dirigida y mejor interpretada, esta película tiene clara sus intenciones
Cartel de Berserker (Pablo Hernando, 2015)

Ficha

Título original: Berserker
Año: 2015
Duración: 101 min.
País: España
Director: Pablo Hernando
Guion: Pablo Hernando
Música: Aaron Rux, Paco Alcázar
Reparto: Julián Génisson, Ingrid García Jonsson, Vicenç Miralles, Chema Adeva, Lorena Iglesias, Rocío León, Miguel Esteban, Patricia García Mémdez, Elena Serrano, César Abanades, Daniel Méndez, Xabi Tolosa

Emerge la autoría española.

El cine español se debate entre seguir teniendo una neutra factura de teleserie (de éxito) o tener personalidad (y no tener éxito). Sin embargo, entre la marabunta de gente que actualmente come del cine sin rozar lo artístico en toda su carrera, hay gente que se mueve con libertad en el underground y que aunque nunca reventaran la taquilla, con seguridad tienen esa sensación en los pelillos de la nuca cada vez que recuerden alguna de sus criaturas. Por fortuna, la obra de Pablo Hernando que reseñamos es de las segundas.

Y sin embargo, no hablamos de una película perfecta, de hecho Berserker (2015) bebe de la realidad y su propia atmósfera de tal manera que de algún modo huye de la perfección. Bien dirigida y mejor interpretada, esta película tiene clara sus intenciones, sus recursos y sabe hasta dónde puede llegar, optimizando así sus recursos, en ella vemos de soslayo como un hombre trata de llegar a fin de mes escribiendo una novela más motivado por la vía contractual que por pura inspiración, entonces, una historia le encontrará a él, y por extraño que parezca no podrá esquivarla ni siquiera incluso habiendo finalizado la escritura de su libro.

Ingrid García Jonsson en Berserker (Pablo Hernando, 2015)

Ingrid García Jonsson en Berserker (Pablo Hernando, 2015)

Si hay algo que me sorprendió y estimuló en Berserker, es una leve pero poderosa pátina de horror cósmico (con cierto homenaje a la estructura lovecraftiana, incluso) en el que una tensión constante e invisible sobrevuela en todo momento la cabeza de nuestros protagonistas, que, como decíamos antes, están inexorablemente atados a una realidad que los aliena sin remedio. Esta sensación, motivada tanto por la cuidada dirección como por el montaje, le confiere una particularidad especial a la película (más aun tratándose de nuestro cine), y la hermana, aunque solo sea conceptualmente, con la del también imprescindible Carlos Vermut.

Calificación: 7/10

 

Guillermo Fernández.

 

Artículo inicialmente publicado en MUNDO CRÍTICA.


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