Universo Miró en Madrid

J.Miró, Mujer española, 1972, Óleo y acrílico sobre tela, 162 x 130 cm, Colección Particular en depósito temporal, © Successió Miró 2016

J.Miró, Mujer española, 1972, Óleo y acrílico sobre tela, 162 x 130 cm, Colección Particular en depósito temporal, © Successió Miró 2016

De DEL ROSSO.

Se estableció sin hacer mucho ruido y trayéndonos todo su universo a cuestas. Me dio esa impresión cuando lo vi.

Miró, al fin en Madrid. 

Había que ir a verlo a Barcelona: después de todo es parte ineludible de esa ciudad tan bonita. Pero en Madrid había muy poco, casi nada. Hasta ahora.

La Fundación Mapfre, en su Sala Recoletos, le ha asignado un lugar para que habite allí, en el “Espacio Miró”. Bien puesto el nombre: es sumergirse en su mundo de colores puros, de negros vibrantes y símbolos y olvidarse de lo que pasa ahí afuera.

Son dos secciones con 70 obras de la última etapa del artista, en la que retoma temas y los reinterpreta. Algunas son de su amigo Alexander Calder: así, puestas juntas, se puede ver perfectamente en ellas la conexión de las líneas y figuras de Miró con las estructuras móviles de Calder. ¡Interesantísimo el retrato que le hizo a Miró con alambre! Me gustó ver esos juegos tridimensionales, balanceándose en el aire. Es como si los cuadros echaran a volar.

J. Miró, El canto del pájaro al rocío de la luna, 1955 óleo sobre cartón, 27 x 37 cm, Colección Particular en depósito temporal, © Successió Miró 2016

J. Miró, El canto del pájaro al rocío de la luna, 1955 óleo sobre cartón, 27 x 37 cm, Colección Particular en depósito temporal, © Successió Miró 2016

Son cuadros que hay que mirar despacio. Parecen estar hechos en un rato, pero no, hay un trabajo de composición bien meditado. Se puede seguir el movimiento de su mano, el gesto (“pintura gestual”, la llaman los críticos de arte). Casi como en la caligrafía china, o como en un grafiti, las líneas negras dibujan o delimitan formas de manera decidida. ¿O tendrá que ver con la pintura de las cavernas?

Sus personnages te escudriñan desde que entras a la sala. Mirada inquisidora: dan miedo esos ojos de bichos, pero enseguida te sacan una sonrisa. Te conecta con ese mundo de inocencia e ingenuidad de la infancia. “Naif” sin ser “naif”.

Hay pájaros con colas multicolores que miran a una luna verde. Hay ojos de pájaros que aparecen en la inmensidad del negro. Hay mujeres que son pájaros.

El negro lo invade todo. Es curioso: no es siniestro. Revaloriza los colores y vibra con ellos. Los colores son puros, primarios; saltan de un cuadro al otro en forma de pájaros, estrellas, puntos o manchas. El azul, azul turquesa, es un mar o cielo en el que navegan líneas, puntos, formas.

J.Miró, Pájaros en un paisaje, 1969-1974, Óleo y acrílico sobre tela, 216 x 174 cm, Colección Particular en depósito temporal, © Successió Miró 2016

J.Miró, Pájaros en un paisaje, 1969-1974, Óleo y acrílico sobre tela, 216 x 174 cm, Colección Particular en depósito temporal, © Successió Miró 2016

La pincelada es transparente o cubriente, el color chorrea, el lienzo es rasgado. Los puntos, las formas, las líneas se entrelazan en un juego de tensiones en el que cada uno está donde debe estar y no puede estar en otro lugar. El lienzo aparece bien blanco, sin pintar, o puede ser una arpillera bien tosca y marrón.

Ay, divertido el cuadro intervenido. Lo compró en un mercado y lo pintó encima (como hacía Jorn). ¿Sabrá aquel desconocido pintor qué le han hecho a su cuadro, ése al que le dedicó tantas horas para lograr ese paisaje realista? ¿Cómo se lo tomaría? Cosas del destino: la mano de Miró lo hizo saltar del mercado a la sala de exposiciones.

J.Miró, Personaje en un paisaje cerca del pueblo, 1965, Óleo sobre cuadro estilo “pompier”, 81 x 140 cm, Colección Particular en depósito temporal, © Successió Miró 2016

Bueno, me perdí entre esas formas, me sumergí en el negro. Me olvidé de que pasaba la hora y de que estaban por cerrar. Me dio lástima irme.

Pero no importa, porque los cuadros no se van. Están en depósito permanente y podemos ir a verlos cuanto queramos. Si puedes, si te toca pasar por Madrid, date una vuelta por la Fundación Mapfre. Y si no, espero que este artículo te haya llevado a pasear por el universo de Miró.

[Un agradecimiento especial a la Fundación Mapfre por la cesión de las imágenes y su amable colaboración].

Fuentes: Fundación Mapfre, Espacio Miró. Madrid, Fundación Mapfre, 2016

Web del Espacio Miró/ Fundación Mapfre

Cristina del Rosso.

 

Artículo inicialmente publicado en DEL ROSSO.


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