No soy un monstruo, de Carme Chaparro

Portada de No soy un monstruo - Carme Chaparro

Ya hace años, casi desde los inicios de este blog, que somos invitadas a los Premios Primavera: al fallo y a la propia fiesta de presentación y por mucho que se siga diciendo que son premios que están dados, que se dan a quien interesa porque vende u otras muchas cosas, lo cierto es que año tras año se reciben miles de manuscritos, que cualquiera puede presentarse y que existe un jurado que avala este premio. Un jurado, dicho sea de paso, formado por gente que sabe lo que hace y que año tras año escoge obras que, por lo menos en mi humilde opinión, se merecen los premios que les han otorgado. “No soy un monstruo” no hace más que seguir corroborando mi opinión.

Este año además, como ya os contamos en la crónica del fallo del premio, el jurado había decidido por unanimidad ya que a todos los había dejado fascinados esta obra en la que solo al final todo encaja a la perfección. Una obra escrita por una periodista que está acostumbrada a contar historias, en este caso reales, cada día.

LA AUTORA

Carme Chaparro (Barcelona, 1973) es periodista, con una amplia y consolidada carrera como presentadora y editora en informativos de televisión. Desde hace veinte años está al frente de las principales ediciones informativas del grupo Mediaset, en Informativos Telecinco y Noticias Cuatro, espacios para los que ha cubierto los acontecimientos nacionales e internacionales más destacados de las últimas dos décadas.

Su pasión por la lectura se ha traducido en pasión por escribir. Carme ha compaginado su trabajo en televisión con colaboraciones como columnista para las revistas Yo Dona —en la que tiene un espacio semanal—, GQ y Mujer Hoy. Actualmente también escribe su propio blog en Yahoo.

No soy un monstruo es su primera novela: Premio Primavera 2017.

EL ARGUMENTO

Si hay algo peor que una pesadilla es que esa pesadilla se repita. Y entre nuestros peores sueños, los de todos, pocos producen más angustia que un niño desaparezca sin dejar rastro.

Eso es precisamente lo que ocurre al principio de esta novela: en un centro comercial, en medio del bullicio de una tarde de compras, un depredador acecha, eligiendo la presa que está a punto de arrebatar. Esas pocas líneas, esos minutos de espera, serán los últimos instantes de paz para los protagonistas de una historia a la que los calificativos comunes «trepidante», «imposible de soltar», «sorprendente», le quedan cortos, muy cortos.

Porque lo que hace Carme Chaparro en No soy un monstruo, su primera novela, es llevar al límite a sus personajes y a sus lectores. Y ni ellos ni nosotros saldremos indemnes de esta prueba. Compruébenlo.

MIS IMPRESIONES

“No soy un monstuo” tiene un arranque muy potente: el secuestro de un niño, Kike, en un centro comercial lleno de gente, a plena luz del día. Sólo con esta premisa el acontecimiento tiene todas las papeletas de convertirse en el centro de los informativos y programas de televisión durante días y días pero aún hay más: el niño secuestrado tiene la misma edad, se parece mucho físicamente y ha desaparecido en el mismo sitio que dos años atrás Nicolás. Un niño que se volatilizó, un caso que quedó sin resolver y que ocupó semanas de programación hasta que todos, incluidos los medios, lo olvidaron. Pero con la desaparición de Kike todo vuelve, ¿habrá vuelto Slenderman, el nombre con el que bautizaron al secuestrador? ¿seguirá Nicolás con vida? ¿por qué precisamente ahora, dos años después? ¿se tratará de un imitador?

A todas estas preguntas se tendrá que enfrentar una de nuestras protagonistas, Ana Arén, inspectora jefa del SAF, Brigada provincial de la policía judicial de Madrid, mientras empieza una lucha contrarreloj para que el caso de Kike no vuelva a convertirse en otro fracaso sin resolver como fue el de Nicolás. Además, Ana Arén, tendrá que luchar con la presión mediática y el pánico social que vuelve a despertarse desde que el caso salta a la prensa. Esto también hará que sus jefes empiecen a ponerse nerviosos y que cesen a su comisario para sustituirle por alguien de la vieja escuela, un policía machista al que solo interesan los resultados y tener un culpable, independientemente de que realmente lo sea o no, para salvar su posición y reputación. Este es el primer tema que trata la novela: cómo a raíz de que un caso se convierte en mediático los altos mandos empiezan a ejercer presión hacia abajo, cómo policías trabajan descanso para buscar sospechosos, pruebas y testimonios que acrediten que alguien es inocente o culpable mientras que los altos mandos solo ejercen presión para que se haga rápido, para que se obtengan resultados para que un caso sin resolver no sea la mancha que ensucie su historial llegando incluso hasta cargos del gobierno.

Además de conocer a Ana Arén en ámbito profesional, Carme Chaparro nos cuenta cómo ha llegado hasta allí, de dónde procede, qué la ha ido sucediendo y porqué tiene la personalidad que tiene: una persona dura con todos pero que se transforma cuando trata con las víctimas, con una confianza ciega en sus amigos y totalmente independiente, alguien a quien le cuesta abrirse, que está acostumbrada a no encajar y que necesita hacerlo, necesita caer bien.

“Le gusta ganar pero también le gusta caer bien. Necesita caer bien. Y las dos cosas son incompatibles. Lo aprendió a base de hostias: o ganas o caes bien. Las dos cosas a la vez son imposibles”.

Sin embargo, el caso de Nicolás supuso un duro golpe para ella y necesita que la historia no se repita, que la pesadilla no se repita. Ana Arén trabajará sin descanso y acudirá a todo el que pueda proporcionarle una pista fiable de quién es el secuestrador. Aquí es donde entra en juego Joan, uno de los pocos amigos de Ana, un hacker que trabaja para una gran empresa pero que hace pequeños trabajos al margen para sus amigos policías. Joan será el encargado de presentarnos y hablarnos de NeuroQwerty, un programa capaz de detectar los síntomas de enfermedades neurodegenerativas antes de que sean evidentes por medio de la huella digital, esa manera de teclear que todos tenemos y que es única para cada persona. Ni que decir tiene que éste me ha parecido un tema muy interesante, y que es totalmente real, que de hecho todos podemos participar en este proyecto dejando que estudien la nuestra en https://www.neuroqwerty.com/es/




La otra protagonista de “No soy un monstruo” es Inés Grau, periodista de sucesos de Canal Once, escritora de éxito y… amiga de Ana. Tener una amiga policía, inspectora jefa para más inri, tiene sus ventajas pero también sus inconvenientes. Ya nos contó Carme Chaparro en la presentación que muchas veces la policía tiene que dar algo de información a cambio de que no se cuenten otras cosas, que la relación entre policía y prensa es algo necesario y la autora nos la narra mediante la relación de Ana e Inés. Mediante el personaje de Inés será como Carme Chaparro nos contará la parte de atrás de la televisión, ese mundo que tan bien conoce: los directos, las audiencias, el llegar antes que el resto para dar la exclusiva, los intereses que rodean a los sucesos mediáticos, etc.

Y aunque estos son los dos personajes principales por la novela circulan muchos otros y no puedo dejar de nombrar a dos que a mí me han gustado especialmente: por una parte Pedro, el investigador jefe del laboratorio, por todo lo que cuenta sobre las pruebas, la manera de llegar a unos resultados y los avances tecnológicos explicados para que todos lo entendamos. Y por otra parte a Laura, la vecina de la casa de Ana de cuando era niña, una mujer que una vez enviuda ha comenzado a vivir.

En cuanto a la manera de narrar se nota que Carme Chaparro es periodista. Con capítulos cortos, encabezados por el nombre del personaje del que va a tratar cada uno, vamos a ir viviendo el desarrollo de la historia de una manera muy visual. Con frases cortas, directas, sin enredarse en detalles innecesarios. Mi único pero en este aspecto es que hay veces que me ha parecido que se repetía, que me daba las explicaciones de quién era alguien más de una vez, de la misma manera exacta aunque creo que puede ser también defecto de su profesión, de dejar claro cuando estás contando algo de quién hablas, aunque ya lo hayas contado antes.

También es interesante la manera que utiliza la autora de desarrollar la historia, desde la perspectiva de varias personas (aunque solo será Inés la que nos hable en primera persona), haciendo que solo sea el lector el que posea toda la información. 

No quiero dejar de mencionar la gran labor de documentación que ha tenido que hacer la autora en todos los aspectos: forense, investigación de pruebas, policía… Ella misma contó que tres policías han colaborado con ella día y noche respondiendo hasta las dudas de los detalles más minuciosos de manera que todo lo que se cuenta responda a los procedimientos reales en una investigación de este estilo. También creo que ha querido hacer un homenaje, al que por supuesto me uno, a todos esos policías que trabajan en brigadas de persecución de pederastia o pornografía infantil y que tienen que ver a diario imágenes que no son fáciles de olvidar.

Con todos estos ingredientes nos encontramos con una novela con un arranque muy potente, en la que los hechos se van desarrollando con un ritmo muy ágil que hacen que no te puedas despegar de sus páginas. Una novela llena de giros en la que todos parecen sospechosos e inocentes a la vez y en la que a partir de la mitad ya no podrás parar hasta el final, un final, concretamente el último capítulo, en el que todo encaja de repente, un final que no te esperas y que te dejará con la boca abierta.

En conclusión, aproximadamente una semana de investigación que vivirás con Ana Arén e Inés Grau en mucho menos tiempo ya que cuando empieces no podrás abandonar el caso ni a sus protagonistas.

Una novela en la que veremos el otro lado de un suceso mediático: el lado en el que unos luchan por encontrar al culpable y otros por ser los primeros en dar la noticia. Una novela que no te dejará indiferente porque… ¿serás capaz de ir a un centro comercial sin recordarla?¿serás capaz de ver el próximo suceso mediático sin preguntarte más cosas?

“No soy un monstruo” se merece el premio recibido y esperemos haber ganado una escritora más.

FICHA DEL LIBRO

PRIMER CAPÍTULO

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Bea.

 

Artículo inicialmente publicado en DE LECTOR A LECTOR.


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