“Las cosas que perdimos en el fuego” de Mariana Enriquez

Las cosas que me perdimos en el fuego, de Mariana Enríquez

Cuando mediado el mes de abril decidí dedicarme, si no exclusivamente, sí, con cierta, digamos, intensidad al relato debo confesar que no esperaba gran cosa.

Miento.

Cuando mediado el mes de abril decidí dedicarme, si no exclusivamente, sí, con cierta, digamos, intensidad al relato debo confesar que esperaba reconciliarme con el género, que ya no es moco de pavo. Y, mira tú por dónde y sin llegar a perder la cabeza, eso es más o menos lo que ha ocurrido. Y parte de la culpa, gran parte al menos, de esta reconciliación la tiene Mariana Enriquez, hasta hace nada una completa desconocida.

Qué bien, eh.

Intentaré no entusiasmarme en exceso durante esta reseña, no vayan ustedes a creer que ahora veo obras maestras por todas partes. Para nada. Tampoco quiero fingir que me da todo igual porque no ha sido así. Mariana Enriquez me gustó lo suficiente como para, por un lado, anotar su nombre en esa libretita en la que figuran los nombres de todos aquellos autores a los que quiero volver (es una libreta muy pequeña) y por otro, comprarme otro libro suyo, esta vez en formato digital (qué remedio).

Al tema.

Simplificando hasta la inexactitud, Cosas que perdimos en el fuego es una colección de relatos de terror. Matizando, tendríamos que hablar de relatos que tienen trasfondo terrorífico o una querencia por lo oscuro que llega en ocasiones hasta lo fantástico.

En estos relatos hay gente que está muy sola o mal acompañada; gente muy joven, muy inconsciente; hay mucha miseria y hay un fondo tenebroso y real que da más miedo que cualquier vampiro que pueda ocultarse tras una cortina. La pobreza, por ejemplo; un niño tirado en la calle, un niño que un día queda solo, un barrio marginal, tomar un helado y volver a pasar la noche a la intemperie. Y mamá que no está y no pasa nada y que luego no está el niño y tampoco. Esa clase de terror.

Y otros ya no tanto de corte fantástico como simplemente inquietante rozando en algunos casos lo social. Un terror más de adolescente perdida, tipo nena que se aventura en territorios prohibidos, con el miedo que da acompañarse únicamente de una linterna y el riesgo a ser descubierta (La hostería) o algo tan simple como ser joven y estar un poco loca y meterse en furgonetas destartaladas y dejarse llevar por el novio punk de tu amiga y los alucinógenos y ver el miedo en los ojos ajenos y ser pura inconsciencia (Los años intoxicados); o una obsesión que deviene (o amenaza con hacerlo) en locura (Pablito clavó un clavito); o una mujer que odia y teme a su marido y viaja con él y conoce a una prima (Tela de araña)… Bueno, lo que sea.

Eso por poner algunos ejemplos, ojo, tampoco quiero entrar en mucho detalle. Prefiero que, si deciden arriesgarse, y yo creo que deberían, los descubran ustedes mismos. Quiero decir con esto que, cuanto menos sepan, mejor. Porque una cosa es que yo les diga que hay relato con casa encantada y otra muy diferente que la visiten ustedes y juzguen si realmente esa casa es lo peor del relato. Bueno, en este caso tal vez sea así, pero… pero no. Da igual, lean el puto cuento.

La primera parte, decía (y si no lo decía lo digo ahora), es menos fantástica que la segunda que (a excepción del último relato que vuelve a un terror que cabe dentro de lo posible e inimaginable al mismo tiempo) ya es más una cosa de mearte encima. Es un decir. Buenos ejemplos son la niña rarita (quién no ha tenido una en el colegio) que se autolesiona o la vecina que cree que el del bajo derecha tiene un niño encadenado en el patio trasero o las consecuencias que tiene que un policía corrupto haya tirado al río contaminado el cadáver de un joven que ha tenido la mala suerte de cruzarse con él. En todos estos casos el terror no se limita a llegar en el último párrafo sino que crece con el relato y se apropia de él y cuando llegamos al final ya estamos hartos de mordernos las uñas y asqueados de ese ambiente enfermizo y putrefacto y miserable.

En general, tengo que decirlo, me hecho muy feliz llevarme este sorpresa. Me han gustado todos los relatos (unos más que otros, eso también es cierto) pero es que además me ha enamorado la forma que tiene la Enriquez de narrar, con un estilo sencillo, completamente alejado de innecesarios lirismos, muy centrado en la historia y trabajando los personajes.

Muy recomendable, al fin.

Datos del libro

Título: Las cosas que perdimos en el fuego
Autora: Mariana Márquez
Editorial: Anagrama
Año de edición: 2016
Páginas: 200
ISBN: 9788433998064
Precio en papel: 16,06 €
Precio en eBook: 9,99 €

Adenda

Chicos que vuelven, de Mariana Enríquez‘Chicos que vuelven’ de Mariana Enriquez

Cosas que nunca (o casi nunca) hago: leer dos veces seguidas a un mismo autor. Tampoco este fue el caso, pero no por falta de ganas. El caso es que poco, muy poco tiempo después de haber leído el recopilatorio anterior, compré por internet, en versión digital, una NOVELA de esta escritora. Al final no resultó ser tanto una novela como un relato largo (40/50 páginas) que perfectamente, por temática, podrían haber incluido los de Anagrama en “Cosas que perdimos…”.

La historia trata de una mujer que trabaja en una oficina de desaparecidos. Está a cargo de la sección de jóvenes, ya saben, críos o adolescentes que un buen día desaparecen de la faz de la tierra, ya sea porque ponen ellos tierra por medio ya porque se le tiren encima. En cualquier caso, no están desde hace años.

Y un día vuelven.

Vuelve la primera, una chica monísima, cuando nuestra protagonista se la encuentra desorientada vagabundeando por no sé qué parque. Lo siguiente es masivo. Cuatro parques de la ciudad se van llenando de niños que vuelven exactamente en el mismo estado que tenían al desaparecer sólo que tantos años después.

La novela no es tanto la cuestión de los niños que desaparecen (que también, claro, no vamos a explotar un drama como ese) como el estado en el que vuelven y la reacción de los familiares que no entienden qué vaina es aquello que tiene en casa y a qué vienen esos dientes torcidos.

Revisitación, pues, de la ya clásica invasión de los ultracuerpos pero sin dar explicaciones que nadie ha pedido nunca ni forzar el clásico final de victoria aplastante del bando extraterrestre.

Curiosa.

Datos del libro

Título: Chicos que vuelven – eBook
Autora: Mariana Márquez
Editorial: Eduvim
Año de edición: 2012
Páginas: –
ISBN: 9789871868025
Precio en papel: –
Precio en eBook: 3,48 €

Carlos Tongoy.

 

Artículo inicialmente publicado en LA MEDICINA DE TONGOY.


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