Batman: La broma asesina, de Alan Moore y Brian Bolland

Portada de Batman: La broma asesina (Edición Deluxe) - Alan Moore y Brian Bolland

De BLOODSTAB.

Solo necesitas un mal día para ser como yo. Esta frase pronunciada por el antagonista por excelencia del caballero oscuro define perfectamente el espíritu de esta historia de personalidades desquiciadas, simetrías y reflejos oscuros. Pero como yo no tengo un doctorado en psicología ni pretendo que esto sea una tesis vamos a centrarnos en esta `parada de los monstruos´ creada por ese genio llamado Alan Moore y en sus elementos mas interesantes. El relato narra la fuga del Joker del manicomio de Arkham y de su elaborado plan para hacer añicos la cordura del comisario Gordon y demostrar que cualquiera puede sucumbir a la locura mediante la aflicción y el dolor emocional… en definitiva, que todos nos encontramos a un paso del abismo cuando el destino golpea duro… Y ese es realmente el eje importante del argumento. Todos conocemos la mitología del caballero oscuro, la conversión de Bruce Wayne en Batman debido a su tragedia personal, pues en este caso la historia de ‘Batman: La broma asesina’ versa sobre la trágica transformación de un anodino y pobre cómico que debe cuidar de su mujer embarazada, en un desquiciado asesino de histriónica y gélida sonrisa, de ahí que el relato haga una comparación desde el otro lado del espectro de los dos personajes. Otro aspecto interesante del cómic es la simetría a la que aludía al principio, y para ello Moore y su dibujante Brian Bolland utilizan elementos narrativos muy interesantes, como por ejemplo los flashbacks y sus transiciones al presente, los primeros en un tono sepia que ilustran los recuerdos de la psique alterada del villano de la función y los segundos usando la equivalencia entre viñetas, eslabones narrativos  que consiguen no sacar al lector de la narración… Ese esquema argumental es usado igualmente al principio y al final con lo que se termina percibiendo a ‘Batman: La broma asesina’ como un relato construido de forma circular… al modo Polanski diría yo. Otro aspecto a destacar es el tema de la violencia y en el que  puedo imaginar a los lectores de la época sorprendidos por lo grotesco de la historia en ciertos pasajes, Frank Miller ya había usado la violencia gráfica en sus aproximaciones al personaje, sin embargo aquí la percibo de una manera mas perversa. Como por ejemplo la inusitada violencia en la escena del apartamento de Gordon, así como su posterior tortura psicológica. ¿Y que hay de Batman? En este caso su condición de ‘monstruo’ es mas acentuada en contraposición a la de su enemigo y los momentos finales de la historia son muy definitorios al respecto, algo que supo extraer Tim Burton de manera ejemplar en su versión de 1989 del personaje. Existe un antes y un después en la visión que se tiene de este colorista criminal a partir de ‘Batman: La broma asesina’, tanto en el cómic como en el cine, su desatado nihilismo  ha sido recreado una y otra vez en los comics y en la animación, con mayor o menor fortuna hasta alcanzar su cenit en la impresionante ‘The Dark Knight’ de Christopher Nolan.

Spielberg movies.

 

Artículo inicialmente publicado en BLOODSTAB.


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